Tener los labios agrietados, o, como suele denominarse normalmente, "cortados", es algo muy habitual. No es grave, pero sí muy molesto y convierte en incómodos algunos gestos diarios como sonreír, comer, beber, besar...



Y ¿por qué sucede esto? Las razones más habituales son el continuo humedecimiento de los labios al pasarse la lengua por ellos, la deshidratación y los daños causados por el sol (¡Atención esquiador@s y snowboarders, la temporada ya ha comenzado y debéis proteger vuestros labios del sol... y si es con Carmex mucho mejor!)

La deshidratación se produce en su mayoría en ambientes secos. Puede ocurrir en climas fríos donde estemos expuestos a fuentes de calor artificial o por la respiración a través de la boca. También por la ingesta deficiente de líquidos o pérdida excesiva de los mismos.

Otra causa muy común de deshidratación es la costumbre de pasarse la lengua por los labios que, lejos de hidratarlos, elimina los aceites protectores de los propios labios, provocando que la humedad natural se pierda, y originando sequedad y agrietamiento de los labios.

Por último, la exposición a los rayos ultravioleta del sol dañan las células productoras de queratina que crean la capa externa protectora de los labios. Cuando los labios pierden esas células, se "rompen" y se agrietan

Por eso, hoy vamos a enumerar algunas de las cosas a evitar si tienes los labios agrietados

Así que, para evitar que tus labios se agrieten, lo mejor que puedes hacer es proteger tus labios con un bálsamo labial con protección solar, como los formatos Carmex con protección SPF 15, aplicarlo las veces que sea necesario para mantenerlos hidratados, suaves y repararlos si lo necesitan. Y una cosa más, ya sabemos que es una tentación, pero ¡nunca tires de las pequeñas pielecitas de los labios!

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